SER FRAGANCIA DE CRISTO EN EL MUNDO


"FRAGANCIAS DE CRISTO"

SER FRAGANCIAS DE CRISTO ES ESPARCIR SU FRAGANCIAS DONDE ESTÉS
EN EL LUGAR QUE TE ENCUENTRES CASA,TRABAJO, IGLESIA ,COLEGIO ,EN FACE,
EN TU RED SOCIAL FAVORITA DANDO
TESTIMONIO DE SU PRESENCIA EN TI
¿QUIERES SER TU FRAGANCIAS DE CRISTO?

A TODOS LOS QUE NOS DEJAN ENTRAR EN SU CORAZON
MUCHA PAZ Y AMOR .GRACIAS A LOS AMIGOS POR ESTAR SIEMPRE AHI DISPUESTOS A DAR,
QUE LA PAZ Y EL AMOR DE JESUS NOS SIGA HERMANANDO Y DERRAMANDO BENDICIONES A TODOS







Esperamos ser de Bendicion a tu vida, asi como tu lo seas a nuestras vidas. Te deseamos Un Lindo Dia


sagrado corazon de jesus

lunes, 23 de febrero de 2015

SII

http://i453.photobucket.com/albums/qq257/fuentedevida7_2008/calvary.jpg?t=1226167015




Buen Jesús, que te retiraste cuarenta días en el desierto parapreparar tu misión entre nosotros, permíteme que tu ejemplo sea un
espejo donde verme reflejado durante esta cuaresma.
Yo también sé que debo prepararme para cada momento de mi vida,.
Sé que junto a Ti, puedo tomar fuerza que necesito para vivir como
quiere el Padre.

Deseo vivir cada uno de estos días como un prólogo para la Pascua.
Que sean una preparación adecuada para poder resucitar contigo y
dejar atrás las cadenas del error que me esclavizan.
Tu Pascua es signo de libertad; te pido que me ayudes a lograrla, ya
no estar atado a nada que no sea bueno.

Que no me atrapen las redes del consumismo, del prestigio social, del
aparentar, del "no te metas", del egoísmo... Que cada día sea un
escalón más que me acerque a la verdadera felicidad que Tú me
propones con tu vida y tu mensaje.
Amén.
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PARA TI


Oración Cuaresma, tiempo de conversión.



Sigue curvado sobre mi, Señor,
Remodelándome,
Aunque yo me resista.
!Qué atrevido pensar  que tengo yo mi llave!
!Si no sé de mi mismo!
Si nadie, como Tu,
puede decirme lo que llevo en mi dentro.

Ni nadie hacer que vuelva de mis caminos
que no son como los tuyos.
Sigue curvando sobre mí, tallándome,
aunque a veces de dolor te grite.
Soy pura debilidad -Tu bien lo sabes-,
tanta, que, a ratos
hasta me duelen tus caricias.

Lábrame los ojos y las manos,
la mente, la memoria
y el corazón,- que es mi sagrado.,
al que no te dejo entrar cuando me llamas.
Entra, Señor, sin llamar, sin permiso.
Tu tienes otra llave, además de la mía,
que en mi día primero, Tu me diste,
y que empleo, pueril, para cerrarme.

Que sienta sobre mí tu "conversión"
y se encienda la mía del fuego de la Tuya,
Que arde siempre, allá en mi dentro.
Y empiece a ser humano.
a ser humano,
a ser persona

 

Conviértenos a Tí





mensaje


Conviértenos a Tí


Conviértenos a ti, Dios salvador nuestro, y ayúdanos a progresar en el conocimiento de tu palabra, para que así la celebración de esta Cuaresma dé en nosotros fruto abundante. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, quién contigo vive y reina en unidad con el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.

 Amén.

SEÑOR TE PIDO



Para obtener un corazón misericordioso
OH Jesús, comprendo que Tu misericordia va más allá de la imaginación y por tanto Te suplico que hagas mi corazón tan grande que pueda contener las necesidades de todas las almas que viven sobre toda la faz de la tierra.  OH Jesús, mi amor se extiende más allá, hasta las almas que sufren en el purgatorio... Haz mi corazón sensible a todos los sufrimientos de mi prójimo, sean de cuerpo o del alma.  OH Jesús mío, sé que Te comportas con nosotros como nosotros nos comportamos con el prójimo... Haz mi corazón semejante a Tu Corazón misericordioso 






Respuesta

GRACIAS JESUS

Oración de acción de gracias.
“Oh Jesús, Dios eterno, te doy gracias por tus innumerables gracias y bendiciones. Que cada latido de mi corazón sea un himno nuevo de agradecimiento a Ti, oh Dios. Que cada gota de mi sangre circule para Ti, Señor. Mi alma es todo un himno de adoración a tu misericordia. Te amo, Dios, por Ti mismo.

jueves, 19 de febrero de 2015

PERDONANDO


 

SI ME HICISTE DAÑO, NO LO TOMO EN CUENTA



Autor: P. Cipriano Sánchez LC | Fuente: Catholic.net
Si me hiciste daño, no lo tomo en cuenta
 Cuaresma. Podemos estar llenando nuestra vida, no de los criterios y juicios de Dios, sino de los nuestros.


Cada vez que en la Cuaresma se nos presenta el grito de súplica, de perdón por parte del pueblo de Israel, al mismo tiempo está hablándonos de la importancia que tiene la conversión interior. La Escritura habla de que se han cometido iniquidades, de que se han hecho cosas malas, pero, constantemente, la Escritura nos habla de cómo nuestro corazón tiene que aprender a volverse a Dios nuestro Señor, de cómo nuestro corazón tiene que irse convirtiendo, y de cómo no puede haber ninguna dimensión de nuestra vida que quede alejada del encuentro convertido con Dios nuestro Señor. Así es importante que convirtamos y cambiemos nuestras obras, es profundamente importante que también cambiemos nuestro interior. 

La Escritura nos habla de la capacidad de ser misericordiosos, de no juzgar, de no condenar y de perdonar. Esto que para nosotros podría ser algo muy sencillo, porque es que si me hiciste un daño, yo no te lo tomo en cuenta; requiere del alma una actitud muy diferente, una actitud de una muy profunda transformación. Una transformación que necesariamente tiene que empezar por la purificación, por la conversión de nuestra inteligencia. 

Cuántas veces es el modo en el cual interpretamos la vida, el modo en el cual nosotros «leemos» la vida lo que nos hace pecar, lo que nos hace apartarnos de Dios. Cuántas veces es nuestro comportamiento: lo que nosotros decimos o hacemos. Cuántas veces es simplemente nuestra voluntad: las cosas que nosotros queremos. ¡Cuántas veces nuestros pecados y nuestro alejamiento de Dios viene porque, en el fondo de nuestra alma, no existe un auténtico amor a la verdad! Un amor a la verdad que sea capaz de pasar por encima de nosotros mismos, que sea capaz de cuestionar, de purificar y de transformar constantemente nuestros criterios, los juicios que tenemos hechos, los pensamientos que hemos forjado de las personas. Cuántas veces, tristemente, es la falta de un auténtico amor a la verdad lo que nos hace caminar por caminos de egoísmo, por caminos que nos van escondiendo de Dios. 

Y cuántas veces, la búsqueda de Dios para cada una de nuestras almas se realiza a través de iluminar nuestra inteligencia, nuestra capacidad de juzgar, para así poder cambiar la vida. ¡Qué difícil es cambiar una vida cuando los ojos están cerrados, cuando la luz de la inteligencia no quiere reconocer dónde está el bien y dónde está el mal, cuál es el camino que hay que seguir y cuál el que hay que evitar! 

Uno de los trabajos que el alma tiene que atreverse a hacer es el de cuestionar si sus criterios y sus juicios sobre las personas, sobre las cosas y sobre las situaciones, son los criterios y los juicios que tengo que tener según lo que el Evangelio me marca, según lo que Dios me está pidiendo. Pero esto es muy difícil, porque cada vez que lo hacemos, cada vez que tenemos que tocar la conversión y la purificación de nuestra inteligencia, nos damos cuenta de que estamos tocando el modo en el cual nosotros vemos la vida, incluso a veces, el modo en el cual nosotros hemos estructurado nuestra existencia. Y Dios llega y te dice que aun eso tienes que cambiarlo. Que con la medida con la que tú midas, se te va a medir a ti; que el modo en el cual tú juzgas la vida y la estructuras, el modo en el cual tú entiendas tu existencia, en ese mismo modo vas a ser juzgado y entendido; porque el modo en el cual nosotros vemos la vida, es el mismo modo en el cual la vida nos ve a nosotros. 

Esto es algo muy serio, porque si nosotros vamos por la vida con unos ojos y con una inteligencia que no son los ojos ni la inteligencia de Dios, la vida nos va a regresar una forma de actuar que no es la de Dios. No vamos a ser capaces de ver exactamente cómo Dios nuestro Señor está queriendo actuar en esta persona, en esta cosa o en esta circunstancia para nuestra santificación. 

"Con la misma medida que midáis, seréis medido". Si no eres capaz de medir con una inteligencia abierta lo que Dios pide, si no eres capaz de medir con una inteligencia luminosa las situaciones que te rodean, si no eres capaz de exigirte ver siempre la verdad y lo que Dios quiere para la santificación de tu alma en todas las cosas que están junto a ti, ésa medida se le está aplicando, en ese mismo momento, a tu alma. 
Qué importante es que aprendamos a purificar nuestra inteligencia, a dudar de los juicios que hacemos de las personas y de las cosas, o por lo menos, a que los confrontemos constantemente con Dios nuestro Señor, para ver si estamos en un error o para ver qué es lo que Dios nuestro Señor quiere que saquemos de esa situación concreta en la cual Él nos está poniendo. 

Pero cuántas veces lo que hacemos con Dios, no es ver qué es lo que Él nos quiere decir, sino simplemente lo que yo le quiero decir. Y éste es un tremendo riesgo que nos lleva muy lejos de la auténtica conversión, que nos aparta muy seriamente de la transformación de nuestra vida, porque es a través del modo en el cual vemos nuestra existencia y vemos las circunstancias que nos rodean, donde podemos estar llenando nuestra vida, no de los criterios de Dios, no de los juicios de Dios, sino de nuestros criterios y de nuestros juicios. Además, tristemente, los pintamos como si fuesen de Dios nuestro Señor, y entonces sí que estamos perdidos, porque tenemos dentro del alma una serie de criterios que juzgamos ser de Dios, pero que realmente son nuestros propios criterios. 

Aquí sí que se nos podría aplicar la frase tan tremenda de nuestro Señor en el Evangelio: "¡Ay de vosotros, guías ciegos, que no veis, y vais llevando a los demás por donde no deben!". También es muy seria la frase de Cristo: "Si lo que tiene que ser luz en ti, es oscuridad, ¿cuáles no serán tus tinieblas?". 

La conversión de nuestra inteligencia, la transformación de nuestros criterios y de nuestros juicios es un camino que también tenemos que ir atreviéndonos a hacer en la Cuaresma. ¿Y cuál es el camino, cuál es la posibilidad para esta transformación? El mismo Cristo nos lo dice: "Dad y se os dará". Mantengan siempre abierta su mente, mantengan siempre dispuesto todo su interior a darse, para que realmente Dios les pueda dar, para que Dios nuestro Señor pueda llegar a ustedes, pueda llegar a su alma y ahí ir transformando todo lo que tiene que cambiar. 

Es un camino, es un trabajo, es un esfuerzo que también nos pide la Cuaresma. No lo descuidemos, al contrario, hagamos de cada día de la Cuaresma un día en el que nos cuestionemos si todo lo que tenemos en nuestro interior es realmente de Dios. 

Preguntémosle a Cristo: ¿Cómo puedo hacer para verte más? ¿Cómo puedo hacer para encontrarme más contigo? 

La fe es el camino. Ojalá sepamos aplicar nuestra fe a toda nuestra vida a través de la purificación de nuestra inteligencia, para que en toda circunstancia, en toda persona, podamos encontrar lo que Dios nuestro Señor nos quiera dar para nuestra santificación personal.
 





REFLEXION DE CUARESMA

 
  
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UNA REFLEXIÓN PARA CADA DÍA
DE LA CUARESMA 2015








Se trata de que hagas oración cada día. Todos los días puedes empezar el rato de oración con la "oración inicial para cada día"; después, leyendo con atención el "texto de cada día", charlas con Dios y con María; por último, terminar rezando la "oración final".


Dos ideas previas:


1. PROHIBIDO CORRER: Es corto; no tengas prisa en acabar. No es leer y ya está.


2. LO QUE NO ESTÁ ESCRITO: ¿Sabes qué es lo mejor de este texto? Lo que no está escrito y tú le digas; la conversación que tú, personalmente, tengas con Él.






ORACIÓN INICIAL PARA CADA DÍA


Señor mío, Jesucristo, creo firmemente que estás aquí; en estos pocos minutos de oración que empiezo ahora quiero pedirte y agradecerte.


PEDIRTE la gracia de darme más cuenta de que Tú vives, me escuchas y me amas; tanto, que has querido morir libremente por mí en la cruz y renovar cada día en la Misa ese sacrificio.


Y AGRADECERTE con obras lo mucho que me amas: ¡ Tuyo soy, para ti nací ! ¿qué quieres, Señor, de mí?






Día 2º. JUEVES (19 de Febrero)


Santa Misa. A media tarde, Jorge entra en la cocina como un huracán y le dice a su mujer: "Hola, cariño... Voy a cambiarme. Felipe y yo vamos a jugar un partido de tenis antes de que se haga de noche". "¡Pero, Jorge! -objeta su mujer- es muy tarde y tenía preparada una excelente cena: carne a la borgoñesa, y verduras, y una tarta de limón." "Lo siento, cariño -responde Jorge- tomaré un bocadillo en un bar. Tómatelo tú..."


A los cinco minutos, Jorge ya está en camino. Su mujer no puede reprimir el llanto.


"No me quiere", solloza contemplando la excelente cena que había preparado a su marido.


Cualquier mujer que lea esto simpatizará con la esposa de Jorge y hasta muchos hombres le darán la razón, sin pensar que casi todos somos culpables de una falta de consideración semejante, y en mucho mayor grado.


Falta de consideración con Jesús. Desprecio de¡ amor que ha derrochado con nosotros. Indiferencia ante el Gran Banquete -la Eucaristía, la Comunión- a que nos invita.


¿Vas a Misa siempre que puedes? ¿Adelantas el estudio para poder ir a estar con tu Amigo acompañándole en la Pasión, que eso es la Misa? Qué buen propósito: durante la Cuaresma ir a Misa siempre que pueda, todos los días que me sea posible.


Lo que no está escrito es ahora cuando puedes decírselo, comentando el texto que has leído y las preguntas. Después termina con la oración final.



ORACIÓN FINAL


No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.


Tú me mueves, Señor; muéveme el verte
clavado en la Cruz y escarnecido.
Muéveme ver tu cuerpo tan herido
muévenme tus afrentas y tu muerte.


Muéveme, en fin, tu amor, de tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.


No me tienes que dar porque te quiera;
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.























UNA REFLEXIÓN PARA CADA DÍA
DE LA CUARESMA 2015








Se trata de que hagas oración cada día. Todos los días puedes empezar el rato de oración con la "oración inicial para cada día"; después, leyendo con atención el "texto de cada día", charlas con Dios y con María; por último, terminar rezando la "oración final".


Dos ideas previas:


1. PROHIBIDO CORRER: Es corto; no tengas prisa en acabar. No es leer y ya está.


2. LO QUE NO ESTÁ ESCRITO: ¿Sabes qué es lo mejor de este texto? Lo que no está escrito y tú le digas; la conversación que tú, personalmente, tengas con Él.






ORACIÓN INICIAL PARA CADA DÍA


Señor mío, Jesucristo, creo firmemente que estás aquí; en estos pocos minutos de oración que empiezo ahora quiero pedirte y agradecerte.


PEDIRTE la gracia de darme más cuenta de que Tú vives, me escuchas y me amas; tanto, que has querido morir libremente por mí en la cruz y renovar cada día en la Misa ese sacrificio.


Y AGRADECERTE con obras lo mucho que me amas: ¡ Tuyo soy, para ti nací ! ¿qué quieres, Señor, de mí?






Día 2º. JUEVES (19 de Febrero)


Santa Misa. A media tarde, Jorge entra en la cocina como un huracán y le dice a su mujer: "Hola, cariño... Voy a cambiarme. Felipe y yo vamos a jugar un partido de tenis antes de que se haga de noche". "¡Pero, Jorge! -objeta su mujer- es muy tarde y tenía preparada una excelente cena: carne a la borgoñesa, y verduras, y una tarta de limón." "Lo siento, cariño -responde Jorge- tomaré un bocadillo en un bar. Tómatelo tú..."


A los cinco minutos, Jorge ya está en camino. Su mujer no puede reprimir el llanto.


"No me quiere", solloza contemplando la excelente cena que había preparado a su marido.


Cualquier mujer que lea esto simpatizará con la esposa de Jorge y hasta muchos hombres le darán la razón, sin pensar que casi todos somos culpables de una falta de consideración semejante, y en mucho mayor grado.


Falta de consideración con Jesús. Desprecio de¡ amor que ha derrochado con nosotros. Indiferencia ante el Gran Banquete -la Eucaristía, la Comunión- a que nos invita.


¿Vas a Misa siempre que puedes? ¿Adelantas el estudio para poder ir a estar con tu Amigo acompañándole en la Pasión, que eso es la Misa? Qué buen propósito: durante la Cuaresma ir a Misa siempre que pueda, todos los días que me sea posible.


Lo que no está escrito es ahora cuando puedes decírselo, comentando el texto que has leído y las preguntas. Después termina con la oración final.








ORACIÓN FINAL


No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.


Tú me mueves, Señor; muéveme el verte
clavado en la Cruz y escarnecido.
Muéveme ver tu cuerpo tan herido
muévenme tus afrentas y tu muerte.


Muéveme, en fin, tu amor, de tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.


No me tienes que dar porque te quiera;
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.






























EVANGELIO DE HOY


Cuaresma es un "camino":
 un camino que comienza desde la oscuridad
y llega a la luz.



jueves, 19 de febrero de 2015

EL EVANGELIO DE HOY: JUEVES 19 DE FEBRERO DEL 2015


Si alguno quiere venir en pos de mí

Cuaresma y Semana Santa


Lucas 9, 22-25. Cuaresma. Es la Cruz, siempre la Cruz con Cristo, la que garantiza la fecundidad de nuestra misión. 



Por: Miguel Esponda | Fuente: Catholic.net




Del santo evangelio según san Lucas 9, 22-25
En aquel tiempo, dijo Jesús: "El Hijo del hombre debe sufrir mucho, y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar al tercer día". Decía a todos: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, ése la salvará. Pues, ¿de qué le sirve al hombre haber ganado el mundo entero, si él mismo se pierde o se arruina?".

Oración introductoria
Jesús, se nota que lo que tú querías no era -ni ha sido nunca- ganarte un buen número de seguidores que quisieran ir en pos de ti para hacer milagros, o para adquirir mucha fama entre la gente, o incluso para vivir un evangelio diseñado a su comodidad. Por eso, desde que predicaste tu mensaje, dejaste bien claro que implicaba necesariamente la cruz, renunciar a sí mismo, perder la vida por ti. Ese es el camino para seguirte, para acercarnos al misterio tan gigante de tu persona y para encontrar en ti la verdadera vida.

Petición
Jesús mío, dame mucha fe y amor para llevar la cruz que tú me has dado, pues es el camino por donde has querido que te encuentre y llegue hasta ti.

Meditación del PapFrancisco
El segundo punto de referencia de la misión es la cruz de Cristo. San Pablo, escribiendo a los Gálatas, dice: “Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo”. Y habla de las “marcas”, es decir, de las llagas de Cristo Crucificado, como el cuño, la señal distintiva de su existencia de Apóstol del Evangelio. En su ministerio, Pablo ha experimentado el sufrimiento, la debilidad y la derrota, pero también la alegría y la consolación. He aquí el misterio pascual de Jesús: misterio de muerte y resurrección. Y precisamente haberse dejado conformar con la muerte de Jesús ha hecho a San Pablo participar en su resurrección, en su victoria. En la hora de la oscuridad, en la hora de la prueba está ya presente y activa el alba de la luz y de la salvación. ¡El misterio pascual es el corazón palpitante de la misión de la Iglesia! Y si permanecemos dentro de este misterio, estamos a salvo tanto de una visión mundana y triunfalista de la misión, como del desánimo que puede nacer ante las pruebas y los fracasos. La fecundidad pastoral, la fecundidad del anuncio del Evangelio no procede ni del éxito ni del fracaso según los criterios de valoración humana, sino de conformarse con la lógica de la Cruz de Jesús, que es la lógica del salir de sí mismos y darse, la lógica del amor. Es la Cruz –siempre la Cruz con Cristo, porque a veces nos ofrecen la cruz sin Cristo: ésa no sirve–. Es la Cruz, siempre la Cruz con Cristo, la que garantiza la fecundidad de nuestra misión. Y desde la Cruz, acto supremo de misericordia y de amor, renacemos como “criatura nueva”» (Cf Homilía de S.S. Francisco, 7 de julio de 2013).

Reflexión 
El camino que Cristo propone es difícil. Pero ¿qué es aquello que ha movido a tantos hombres y mujeres a seguir a alguien que predica todo lo contrario que el mundo de hoy ofrece? Es cierto, que hay algo de locura en esto. Una locura que experimentan sólo quienes han conocido a Cristo y, por consiguiente, le han experimentado vivo y enérgicamente atractivo. Por algo el Papa Juan Pablo II gritaba con ardor en sus labios: "¡Abrid de par en par las puertas a Cristo! ¿Qué teméis? Tened confianza en él. Arriesgaos a seguirlo. Esto exige, evidentemente, que salgáis de vosotros mismos, de vuestros razonamientos, de vuestra «prudencia», de vuestra indiferencia, de vuestra suficiencia, de vuestras costumbres no cristianas que quizá habéis adquirido. Dejad que Cristo sea para vosotros el camino, la verdad y la vida. Dejad que sea vuestra salvación y vuestra felicidad."

Propósito
Sobrellevaré con gozo las contrariedades y dificultades que forman mi cruz de este día.

Diálogo con Cristo
Jesucristo, estoy dispuesto a seguirte por este camino hermosísimo de ser cristiano. Ante todo lo que tú has hecho por mí, no encuentro otro camino para corresponderte que rendirme a tus pies para aprender de ti, para vivir lo que tú viviste. Sé que este camino entraña abnegación y sacrificio, y será fecundo sin comparaciones si busco encontrarte.
"Pon amor donde no hay amor, y sacarás amor" (San Juan de la Cruz). 






Map





VAMOS AL DESIERTO


 
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Prepárate, sube y espérame

(Ex 34, 1-5  Cuando Dios hace subir a Moisés al monte)
Al comenzar ejercicios, lo que Dios le pide a Moisés nos los pide a nosotros, “Preparate y predisponete para el encuentro”. Un encuentro que es gratuito, que no depende de nuestro esfuerzo, en donde el Señor nos invita. Les propongo que nos preguntemos, ¿cómo llegamos a este monte?. Dispersos, distraídos o preparados. ¿Quién soy? ¿Quién es esta persona que sube al monte? “Que nadie suba contigo” dice el Señor. Subimos en soledad, es un encuentro en donde yo me pongo sólo en ese rato de oración ante Dios.
El Señor nos pide que dejemos el corazón en blanco, que pongamos un cheque en blanco y que Él ponga la palabra que el considere que es una palabra para mí. Para algunos será una palabra de perdón, para otros de perdón, de ánimo o de consuelo.  “Pondré mi ley en su interior y escribiré en sus corazónes” (Jr 31, 26). O lo que dice San Pablo,  “Cada uno de nosotros es una carta de Cristo escrita no con tinta sino con el Espíritu, no con tablas de piedra sino de carne” (2 Cor 3, 3).
Subir en paciencia, sin ansiedades ni pretensiones. Lo nuestro es disponerner y esperar, confiar en que el Señor no defrauda. Hay que saber esperar, e incluso habrá días en que parezca que “no pasó nada”, “no se movió el corazón”, pero a los tiempos los maneja Dios. El desafío es desear el encuentro: “Mi alma tiene sed de Tí” (Sal 42).
Comenzamos los ejercicios dejándonos decir por el Señor, “No tengan miedo”, yo estaré con ustedes y les hablaré al corazón. Vengan a un lugar desértico a descansar un rato. Confiar en que también para nosotros serán días de encuentro y profundización en el amor del Señor.

Carta de un soldado a Dios
Escucha Dios… yo nunca hablé contigo.
Hoy quiero saludarte, ¿cómo estás?
Tú sabes… me decían que no existes,
y yo, tonto de mí, creí que era verdad.
Yo nunca había mirado tu gran obra,
y anoche, desde el cráter que cavó
una granada vi tu cielo estrellado,
y comprendí que había sido engañado.
Yo no sé si tú, Dios, estrecharás mi mano,
pero voy a explicarte, y comprenderás,
es bien curioso, en este infierno horrible
he encontrado la luz para mirar tu faz.
Después de ésto, mucho que decirte no tengo.
Tan sólo que… me alegro de haberte conocido.
Pasada media noche habrá ofensiva,
pero no temo, sé que tú vigilas.
¡La señal! bueno Dios, ya debo irme…
me encariñé contigo… quiero decirte,
que como tú sabes, habrá lucha cruenta
y quizá esta noche, aún llamaré a tu puerta.
Aunque nunca fuimos amigos,
¿Me dejarás entrar si hasta a ti llego?
pero… si estoy llorando, ¿ves Dios mío?
se me ocurre que ya no soy un hombre abandonado y sin Dios.
Bueno Dios, debo irme… buena suerte.
Es raro, pero ya no temo a la muerte.

Poesía encontrada en el bolsillo de un soldado muerto en el frente de batalla


Momento de oración

1-  Oración preparatoria: predisponernos para el encuentro con el Señor en el desierto. Intentar acallar las voces interiores.
2- Traer la materia: Se trata de reconstruir la historia de lo que contemplo a partir de los datos. Ayudará leer detenidamente y varias veces el pasaje que quiero contemplar. En este caso tenemos algunas lecturas que nos puden ayudar para este primer día.
Os 2, 16 “La seduciré, la llevaré al desierto y le hablaré al corazón”. Dejarnos decir por el corazón cosas lindas. El Señor nos lleva al desierto, y nos renueva su cariño hacia nosotros hablándonos al corazón.
Mc 6, 31 “Vengan a un lugar solitario a descansar un poco”
Mt 11, 28-30 “Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados que yo los aliviaré”.
3- Composición de lugar: tengo que componer la escena, re-crearla, reconstruirla desde los datos que la Escritura me ofrece.







SOLO HAY UNA COSA IMPORTANTE


  

http://i410.photobucket.com/albums/pp188/fuentedevida7/Obras%20-set/Obras%20sets2/prierfemme.jpg?t=1263745641


 
 
 

http://i253.photobucket.com/albums/hh50/marujita_011/Texturass/barres/div2.gif?t=1221282515
LO MÁS IMPORTANTE.
Los hombres que ama el Señor
están escritos en el libro de la vida
Los que a probado con su amor
estarán más felices todavía.
los que han cargado con su cruz sin lamentación
Se sentarán al lado del Mesías.
Esta es la gran preocupación
que los hombres pendiente deben llevar
Que Dios siempre los lleve presente
y que en el libro de la vida
su nombre deba de estar.
Todo en la tierra pasará algún día
Pero Su Palabra jamás pasará.
Que esté escrito mi nombre
Es lo que me debe preocupar.
Bendito sean los hombres
Que en el libro de la vida
su nombre se pueda encontrar.
Amén
El poeta de Dios verdadero
Gonzalo José Picón Reales.
febrero 06 2015



 

 
 



 
 


DEL POETA DE DIOS

 
http://i254.photobucket.com/albums/hh116/martucha/Ofre-sets/002tpf.jpg?t=1249330849
Si no tuvieramos, los ojos tan llenos de pecados
viéramos a La Nueva Jerusalen, suspendida en los Cielos .
Todo lo veríamos tan claro, todo lo veíamos tan bello.
Pero como tenemos el corazón tan manchado.
todo lo vemos de color negro, todo lo vemos nublado.
Nadie en esta tierra es lo suficientemente bueno.
Para poder ver, lo que Dios nos tiene preparado.
Mira..! Cristo ya viene... Quitémonos el velo
Que Él ya nos los había quitado.
No sea que al llegar no lo veamos, y nos quedemos
por siempre esperando.
Nazareno, Nazareno...Si Tú quieres anóteme en Su lista.
Con tu saliva, has un poco de cieno, y pasamelo, por mi vista.
Quiero ver todo nuevo, que mi alma necesita.
Como aquel hombre que nació ciego, para que viera Tu gloria
más bonita.
Así estamos muchos en este tiempo
que no queremos ver, que Tu estas cerquita.
quitamos nuevamente ese velo, con tus Manos Bendita.
Te lo suplico Padre Bueno....Ten Misericordia, de todo el que te lo pida.
TU ERES EL NAZARENO, EL DUEÑO DE MI VIDA.
Sin Ti estamos ciegos. y en cualquier momento tenemos una caída.
Quitamos ese peso, y danos Sabiduría.
No quiero estar más preso, por ese velo, que no me deja ver
la luz del día.
Amén
El poeta de Dios verdadero
Gonzalo José Picón Reales
Febrero 15 2015.








Saberse mirado


 
 
 
http://i410.photobucket.com/albums/pp188/fuentedevida7/Obras%20-set/Obras%20sets2/Cadrebleu.jpg?t=1263745967

http://i453.photobucket.com/albums/qq257/fuentedevida7_2008/Linias/media23.gif?t=1258538457

Saberse mirado


  como composición de lugar nos vamos a poner bajo la mirada del Señor y descubrir cómo Él me mira… Es bueno saber cómo llegamos a estos días, cómo me encuentro interiormente y también cómo soy mirado por el Señor.
En la mirada del Señor podemos sentirnos en un lugar seguro, y ahí revisar el corazón y ofrecerle nuestras alegría y tristezas, los éxitos y fracasos de este tiempo, mis sueños.
Entrar en la escuela de la mirada del Señor, con quien se puede estar sin temores.
 Yo les propongo una frase de San Agustín “Mirame para que pueda amarte”.  Este Dios que sabe todo de nosotros, lo lindo y las partes dificiles también… ante Dios no hay máscaras, Él ya nos conoce, ya nos acepta y ya nos comprende. Por eso animarnos a ser honestos, y a preguntarnos bajo su mirada amante “¿cómo estamos?”.
Santa Teresa en “Camino de perfección” le recomendaba a sus monjas: “Procura luego, hija, tener compañía. Pues ¿qué mejor que la del mismo Maestro que enseñó la oración que vas a rezar? Representatelo al mismo Señor junto con vos y mira con qué amor y humildad te está enseñando. Y creeme, mientras puedas no estés sin tan buen amigo. Si te acostumbras a traerle y El ve que lo haces con amor y que andas procurando contentarle, no lo podrás -como dicen- apartar de vos; no te faltará para siempre; te ayudará en todos tus trabajos; y lo tendrás en todas partes: ¿pensás que es poco un tal amigo al lado? (…) Si estás alegre, mirale resucitado; que sólo imaginar cómo salió del sepulcro os alegrará. Si estás con trabajos o triste, mirale camino del huerto. (…) Miralo a Él con unos ojos tan hermosos y piadosos, llenos de lágrimas, y olvidará sus dolores por consolar los tuyos, sólo porque vayas y vuelvas la cabeza para mirarle”
Dios nos mira con una mirada personal, sólo desde su mirada amorosa podemos amarle.  El P. Angel nos comparte un texto del Cardenal Newman:
“Sea quien seas Dios se fija en tí de modo personal, te llama por tu nombre, te ve y te comprende tal como te hizo, sabe lo que hay en tí. Conoce todos los pensamientos y sentimientos que te son propios. Todas tus disposiciónes y gustos, tu fuerza y tu debilidad. Te ve en tus días de alegrías y también en los de tristezas. Se solidariza con tus esperanzas y tentaciones, se interesa por todas tus ansiedades y recuerdos, por todos los altibajos de tu espíritu. Él te rodea con sus cuidados y te lleva en sus brazos, Él ve tu auténtico semblante ya esté sonriente o cubierto de lágrimas, sano o enfermo. El vigila con ternura tus manos y tus piés. El oye tu voz, el latido de tu corazón y hasta tu respiración. Tú no te amas a tí mismo más de lo que Él te ama”.
La mirada es signo del conocimiento, sentir que este Señor nos conoce profundamente y esto nos da mucha confianza. Por eso para este día en la oración nos preguntamos: ¿qué mirada del Señor necesito en este tiempo de mi vida?.  El P. Angel nos propone una serie de miradas de Jesús que aparece en los evangelios. No hace falta identificarse con todas, simplemente con aquella que sentimos necesitamos en este tiempo. Conforme a cómo esté la mirada que necesito.
Como decía Guardini, vivir de su mirada y aprender en su presencia a captar el misterio de lo que yo soy, frente a Dios, frente al corazón y  a lo que soy.
Recomiendo no tomar todos los textos, sino centrarse en la mirada que siento que el Señor me quiere hablar.

 Nos pueden ayudar algunos salmos:
Salmo 139:  “Señor tu me sondeas y me conoces”
Salmo 80:  “Alumbra tu rostro y nos salvaremos”
Salmo 33:  La mirada del Señor que nos libra de la muerte


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