Cómo comenzar bien el día
Ofrecimiento del día
Te ofrezco, oh, mi Dios, en unión con el Santísimo Corazón de Jesús, por medio del corazón Inmaculado de María, las oraciones, obras, sufrimientos, y alegrías , de este día, en reparación de nuestras ofensas y por
todas las intenciones por las cuales el mismo Corazón está continuamente intercediendo y sacrificándose en nuestros altares.El Vaticano II alaba y recomienda el ofrecimiento cotidiano:
“Pues todas sus obras, preces y proyectos apostólicos, la vida conyugal y familiar, el trabajo cotidiano, el descanso del alma y de cuerpo, si se realizan en el Espíritu, incluso las molestias de la vida si se sufren pacientemente, se convierten en “hostias espirituales, aceptables a Dios por Jesucristo” (1 Pe 2,5), que en la celebración de la Eucaristía, con la oblación del cuerpo del Señor, ofrecen piadosísimamente al Padre.Así también los laicos, como adoradores en todo lugar y obrando santamente, consagran a Dios el mundo mismo”. (Lumen gentuim n 34)




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