
Texto:
"No te vengarás ni guardarás rencor contra los hijos de tu pueblo, amarás a tu prójimo como a ti mismo.
(Levítico 19,18)
La venganza y el rencor son dos posturas que la gente suele activar cuando las ofensas provienen de los demás. Ambas sentimientos hacen que la persona pierda la paz interior y entre en guerra contra si mismo.
La mejor manera de no caer en estas situaciones que nos desequilibran interiormente es ver a los otros con ojos de misericordia, ver a los demás con los ojos de Dios, y cuando miramos con esa mirada llena de ternura sólo podemos querer a los demás.
Querer a los demás, a pesar del daño que nos hayan podido hacer, es una de las mejores terapias para lograr la estabilidad interior... y la exterior...
Tarea de la semana:
1. Recuerda a las personas que te han hecho daño.
2. Analiza qué sientes hacia esas personas.
3. Intenta tender puentes de amabilidad como puerta previa al amor de verdad.




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