La Oracion inicia con el Ofrecimiento
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“Y yo era como un manso cordero, llevado al matadero, sin saber que ellos urdían contra mi sus maquinaciones”. Jeremías 11:18.
La muchedumbre esta dividida a propósito de Jesús: ¿Quien es? ¿De donde viene? Pero nadie alcanza a dar una respuesta. Ni los especialistas de la Religión logran descifrarlo.
Ademas, no es en los libros donde se descubre a Cristo. La condición esencial para conocer a Dios es la humildad: saber desprenderse de si mismo, renunciar a los propios puntos de vista, dejarse conducir.
Claro que no se puede “conocer” a un Dios que en Jesús, a través de su cruz, se solidariza, se hace hermano y única salvación de todos los pecadores.
Pues Jesús salva a los que todos condenan. Jesús perdona a quien nadie sera capaz de perdonar. Jesús ofrece su mano a quien todos vuelven el rostro. Jesús se acerca a aquel del que todos huyen. Jesús se compadece de la muchedumbre de desgraciados de la humanidad que mueren sin nombre. Jesús anuncia el Reino al “ladrón” y que las prostitutas “precederán” a muchos en el cielo. Jesúscomprende donde nadie comprende, ni siquiera quiere escuchar. Jesús da su gracia a todos los desgraciados. Jesús da todos los derechos a los privados de cualquier derecho. Jesús da su felicidad y presta su compañía a la muchedumbre de olvidados, injusticiados, humillados, abandonados y perseguidos de toda la humanidad. Jesús obra con piedad con todos los impíos del mundo. Jesús es el Salvador y la “salvación” de todo el que lo invoca. Jesús es la vida par tanta muerte como impera en el mundo.
Como vemos, no es que no “conozcamos” a Jesús; es que nos da miedo seguirlo. O ¿no?.
Del Salmo 7: En ti, Señor, me refugio.
Textos Bíblicos: Jeremías 11:18-20 | Juan 7:40-53 | 5 Minutos de Oración en el Hogar
Reflexion en silencio... +




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