SER FRAGANCIA DE CRISTO EN EL MUNDO


"FRAGANCIAS DE CRISTO"

SER FRAGANCIAS DE CRISTO ES ESPARCIR SU FRAGANCIAS DONDE ESTÉS
EN EL LUGAR QUE TE ENCUENTRES CASA,TRABAJO, IGLESIA ,COLEGIO ,EN FACE,
EN TU RED SOCIAL FAVORITA DANDO
TESTIMONIO DE SU PRESENCIA EN TI
¿QUIERES SER TU FRAGANCIAS DE CRISTO?

A TODOS LOS QUE NOS DEJAN ENTRAR EN SU CORAZON
MUCHA PAZ Y AMOR .GRACIAS A LOS AMIGOS POR ESTAR SIEMPRE AHI DISPUESTOS A DAR,
QUE LA PAZ Y EL AMOR DE JESUS NOS SIGA HERMANANDO Y DERRAMANDO BENDICIONES A TODOS







Esperamos ser de Bendicion a tu vida, asi como tu lo seas a nuestras vidas. Te deseamos Un Lindo Dia


sagrado corazon de jesus

lunes, 28 de marzo de 2011

- LLAMADOS A EDIFICAR CADA DÍA LA IGLESIA COMO “CASA Y ESCUELA DE LA COMUNIÓN


- LLAMADOS A EDIFICAR CADA DÍA LA IGLESIA
COMO “CASA Y ESCUELA DE LA COMUNIÓN


Objetivo: Nos colocamos bajo el juicio bondadoso de Dios como miembros del
Cuerpo místico de Cristo para que, movidos por el Espíritu de Cristo,
busquemos la conversión edificando la Iglesia local como “casa y escuela” de la
comunión y de la participación.
1. INTRODUCCIÓN
Frente a un ambiente que se hace cada día más individualista, donde a nadie
le importa la vida de los demás, donde impera la “ley del más fuerte”, donde
las relaciones humanas se vacían de contenido, donde cada quien se “rasca
con sus uñas”, nos llega también a los discípulos de Jesús la poderosa
tentación de descuartizar a Jesucristo separándolo de su cuerpo que es la
Iglesia, o de decapitar a la Iglesia separándolo de su Señor (“creo en Cristo
pero no en la Iglesia”), o la tentación de hacer de Dios un instrumento para mi
servicio particular, pero sin el “pegoste” de la chusma de creyentes, o la
tentación de ver la iglesia como una agencia de servicios religiosos “a la
carta”.  
Vamos tomando conciencia de que Dios es comunión y nos llama a vivir en
comunidad. Que Dios es “familia” (Padre, Hijo y Espíritu Santo) y nos llama a
vivir en relación. Que la fe no sólo se vive, sino ante todo se “convive”. Y que,
en la medida que “seamos uno, como el Padre y el Hijo son uno, el mundo
podrá tener ante sus ojos una alternativa a su individualismo y a su soledad.
Hoy vamos aprendiendo a traducir nuestra vida cristiana fe en formas de vida
comunitaria, en oración compartida, en diálogo ecuménico, en acciones
conjuntas, en celebraciones participativas, bajo el principio de que “más vale
que muchos hagan poco y no que pocos hagan todo”.
Educados como fuimos en una espiritualidad individual y viendo como
vivimos en una ambiente tan individualista, hoy tenemos que aprender a vivir
en comunión. Somos hijos de un Dios-comunión y miembros de una Iglesiacomunión.
2. PALABRA DE DIOS: Tomemos el Evangelio de San Juan, cap. 10, 1-10:
“Yo soy la puerta”.
— ¿Cómo se identifica Jesús en este texto?
— ¿Cómo llama Jesús a quienes saltan las trancas?
— ¿Qué beneficios obtiene quien entra por la puerta?
— ¿A qué se expone el que salta por otro lado?
3. DESARROLLO DE LA REFLEXIÓN
Puerta vine de “portare”: llevar dentro, conducir hacia, transportar. No es
puerta automática, sino “manual”. Exige el contacto. La puerta también
marca un límite. Te puedes quedar en el umbral o meterte hasta la cocina. La
puerta es el ingreso formal a la casa, al redil. Si Jesús se presenta como
“puerta” es porque abre al espacio interior del redil del amor y de la unidad. En el redil de sus ovejas, Jesús se “atraviesa” como puerta. Quien está dentro
goza de sus consuelos, quien está afuera queda expuesto a la voracidad de los
mercenarios. Quien salta las trancas, desprecia su señorío y sólo entra por
intereses rastreros. Saltarse las trancas es sabotear la comunión y sembrar la
división. Quien acepta a Jesús como Señor, entra para amar y servir a
quienes confiesan a Jesús como Señor. Quien abre la puerta descorre el velo
de la comunidad. Al que toca la Puerta le responde la Comunidad.
En la puerta de todas las iglesias deberíamos poner un letrero que diga: “esta
es la casa de la comunión”. Así como el estilo de vida de un pueblo libre es la
democracia, así también el estilo de vida de un Pueblo que ama es la
“comunión”. La comunión es una corriente divina de amor que brota del
corazón del  eterno Padre, circula por el corazón humano de Cristo y llega a
cada uno de nosotros a través del Espíritu Santo y nos impulsa a vivir “en un
solo corazón y una sola alma”. Esta corriente divina y humana de amor ha
engendrado a la Iglesia entendida como un movimiento de unidad y de amor,
que es la Espiritualidad de la comunión, es decir, la “especialidad de la casa”.
Yo creo que Jesús es el Señor y puedo comunicar a los demás mi fe solamente
si, además de enseñarles una palabra sobre Jesús, les muestro cómo yo creo
en él. La única manera como mostramos nuestra fe es amar y servir, amar y
servir, amar y servir.
Amar y servir es el lenguaje de la comunión y de la participación, que
contradice el lenguaje del mundo (dominar y utilizar). La Comunión hace
florecer la vida comunitaria que se expresa en la co-municación, la colaboración, la corresponsabilidad, la convivencia fraterna.
El Diagnóstico diocesano
Analizando la situación de nuestra Iglesia diocesana, nos encontramos con
estas conclusiones:  “Los agentes responsables se muestran autoritarios y
recelosos a la organicidad pastoral, con serias carencias en la madurez
humana e inconsistencia espiritual, en competencia mutua y búsqueda de
protagonismo individual. Además, la organización interna de la Iglesia es
verticalistas, de estilo clerical, rígida e inflexible, que no favorecen el diálogo y
la participación activa para las relaciones comunitarias, ni la atracción e
inclusión de los alejados”.
Escuchar esto nos puede doler, pero el dolor existe porque tenemos viva la
conciencia de un alto ideal que estamos llamar a alcanzar. El que no aspira,
no sufre. Al que nada anhela, nada le duele.
El Papa Juan Pablo II nos expuso bellamente el Ideal de la Comunión:
“Espiritualidad de la comunión significa ante todo una mirada del corazón
sobre todo hacia el misterio de la Trinidad que habita en nosotros, y cuya luz
ha de ser reconocida también en el rostro de los hermanos que están a nuestro
lado. Espiritualidad de la comunión significa, además, capacidad de sentir al
hermano de fe en la unidad profunda del Cuerpo místico y, por tanto, como «
uno que me pertenece », para saber compartir sus alegrías y sus sufrimientos, para intuir sus deseos y atender a sus necesidades, para ofrecerle una
verdadera y profunda amistad. Espiritualidad de la comunión es también
capacidad de ver ante todo lo que hay de positivo en el otro, para acogerlo y
valorarlo como regalo de Dios: un « don para mí », además de ser un don para el
hermano que lo ha recibido directamente. En fin, espiritualidad de la comunión
es saber « dar espacio » al hermano, llevando mutuamente la carga de los otros
(cf.  Ga 6,2) y rechazando las tentaciones egoístas que continuamente nos
asechan y engendran competitividad, ganas de hacer carrera, desconfianza y
envidias. No nos hagamos ilusiones: sin este camino espiritual, de poco
servirían los instrumentos externos de la comunión. Se convertirían en medios
sin alma y máscaras de comunión” (N.M.I 43).
El Papa dice que la espiritualidad es un principio educativo. Por lo mismo,
requiere aprendizajes:
 Aprender a reconocer al hermano: salir a su encuentro, tocar la puerta y
entrar con sumo respeto en el misterio de su vida. No esperar a que el
otro venga, no atropellar su libertad ni forzar nada. Contemplar la
originalidad de su ser.
 Aprender a aceptar incondicionalmente al hermano: con sus luces y sus
sombras. “Desde los pies”, como hace Jesús en la última Cena.
 Aprender a valorar al hermano: confiar en sus recursos, acentuar lo
positivo, aprender la corrección fraterna.
 Aprender a confiarle iniciativas: No hay comunión sin confianza básica.
Colaborar en un plano de igualdad, tolerancia ante los fallos, no calificar
de antemano ni descalificar por los errores cometidos.
 Aprender a contener la envidia, la rivalidad y el espíritu de competencia.
Es como aprender a jugar al “rompecabezas” en vez del “ajedrez”.
4. PREGUNTAS PARA LA REFLEXIÓN
— ¿Qué necesita cambiar urgentemente hoy nuestra Iglesia para ser
digna de confianza?
— ¿En qué cosas debe crecer nuestra parroquia para ser “casa de todos”,
especialmente de los más pobres?
— ¿Cómo podemos educar para la comunión y la participación en
nuestros hogares?
5. DINÁMICA GRUPAL
Colocamos sobre la mesa recortes de sectores humanos discriminados:
mujeres, migrantes, extranjeros, pobres, etc.
Pedimos perdón, por todas aquellas personas, situaciones, grupos o sectores
sociales a los que hemos cerrado la puerta de nuestro corazón, de nuestra
casa, de nuestro respeto y de nuestra tolerancia.
A cada petición de perdón decimos: “Perdón, Señor perdón”
Padre nuestro…
6. CANTO FINAL Y  DESPEDIDA

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